Enuresis infantil: conoce todo para ayudar a tu hij@

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el control de esfínter es uno de los hitos evolutivos más importantes

Enuresis infantil: conoce todo para ayudar a tu hij@

El control de esfínter es un proceso díficil debido a que supone pasar al control voluntario un acto reflejo de nuestro cuerpo, por lo que la tarea se antoja complicada.Nuestros pequeños son capaces de hacerlo sin mucho esfuerzo si esperamos a que estén preparados, les brindamos nuestro apoyo en el proceso y nos mostramos pacientes con los “accidentes” que se puedan producir.
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Qué es la enuresis infantil

La enuresis infantil  como trastorno de inicio en la infancia consiste en las emisiones de orina en sitios inapropiados, que pueden ser voluntarias o intencionadas, al menos dos veces por semana durante un periodo de tres meses consecutivos. Para considerarlo problemático el niño o niña debe haber cumplido al menos 5 años (o una edad mental equivalente a 5 años). Es importante descartar que esté producido por una enfermedad médica o por el consumo de alguna sustancia como los diuréticos.

La enuresis infantil puede estar asociada a problemas emocionales

Enuresis diurna vs. noctura

La enuresis diurna es aquella que sólo se produce durante el día, siendo la más infrecuente. Está asociada con una posible ansiedad social o preocupación escolar. Lo más habitual es que los episodios de escape tengan lugar en los días de colegio o a primeras horas de la tarde.

Por contra, en la enuresis nocturna los episodios sólo tienen lugar durante el sueño nocturno, apareciendo generalmente en el primer tercio de la noche, durante la fase de sueño REM. Este tipo es el más frecuente.

Enuresis primaria vs. secundaria

La enuresis primaria se da en niños y niñas que nunca han llegado a conseguir un control de esfínter completo.  Se da en el 85% de los casos de enuresis y se relaciona con factores de desarrollo, aprendizaje o disfunciones fisiológicas. Suele darse con más frecuencia en varones y cuenta con una alta tasa de recuperaciones espontáneas, bien porque adquieren la madurez necesaria para el control o porque el aprendizaje es eficaz.

La enuresis secundaria tiene lugar después de que el niño o niña haya demostrado tener un control completo del esfínter durante al menos 6 meses. Se asocia más a problemas emocionales o situaciones de estrés. Suele aparecer entre los 5-6 meses, es más frecuente en mujeres y los episodios son más esporádicos.

Qué causa que los niños se orinen en la cama

Genéticas

A pesar de que no haya ningún modelo explicativo que lo apoye, el hecho de que exista una mayor prevalencia del trastorno en familiares de primer grado, hace pensar en la influencia de factores genéticos.

Factores neurológicos y fisiológicos

  • Lesiones en centros nerviosos.

    la enuresis nocturna es la más frecuente

  • Alteraciones del ritmo sueño-vigilia: los mecanismos responsables de despertarnos ante la necesidad de orinar está alterado, por lo que tardan más en hacerlo.
  • Disfunción de la actividad del detrusor: el detrusor se contrae cuando la vejiga se está llenando produciéndose las emisiones antes de que ésta esté llena, por lo que las señales de llenado no se emiten antes de la micción.
  • Limitada capacidad funcional de la vejiga: algunas personas expulsa menos cantidad de orina en cada micción, por lo que necesitan hacerlo con más frecuencia, sintiendo más urgencia.
  • Poliuria nocturna: para no despertarnos a orinar durante la noche, cuando estamos dormidos se secreta una mayor cantidad de vasopresina que reduce la cantidad de orina, sin embargo en estos niños no se aumenta la cantidad de hormona, por lo que se sigue produciendo la misma cantidad de orina que durante el día.

Factores de aprendizaje

Las hipótesis conductuales concluyen un déficit en el aprendizaje. Los niños y niñas deben aprender a identificar el deseo de orinar, saber dónde orinar y si se cumplen las condiciones externas sociales para hacerlo y en caso de no ser así, ser capaces de inhibir la micción hasta llegar al sitio adecuado para hacerlo.

Factores familiares y emocionales

La existencia de estresores en la vida del niño o niña como cambios inesperados en su entorno próximo, sentimientos de abandono, problemas sociales, divorcio de los padres o cualquier evento que el niño pueda vivir con estrés.

Vivir en ambientes desfavorecidos o tener un nivel socioeconómico bajo también se ha relacionado.

Tratamiento para las escapes de orina infantil

De ser un problema fisiológico, serán los médicos los que tengan que intervenir para solucionar el problema.

En el caso de corresponderse con problemas emocionales, el tratamiento deberá dirigirse a este aspecto, lo primero sería identificar posibles estresores vitales e intentar eliminarlos si esto es posible, en caso contrario, trabajar los aspectos emocionales, aumentar la autoeficacia percibida y motivar al niño o niña ayudarán a mejorar el problema.

En el caso de ser un déficit en el aprendizaje, el método más eficaz es el de la alarma, que consiste en colocar un dispositivo en la cama del niño o niña que le avisa ante el escape de la primera gota, despertándolo y permitiéndole ir al baño a terminar de orinar. Supone que tras varias asociaciones entre la distensión vesical, el despertar y la inhibición de la micción, el niño automatizaría el proceso y ante la sensación de distensión se despertaría antes de que la alarma suene. También existen otros programas conductuales como los despertares programados, el entrenamiento en cama seca o el control de la ingesta de líquidos. Lo importante es establecer qué eslabón de la cadena conductual presenta el problema y ajustar el tratamiento al reaprendizaje de éste.

Cómo ayudar a los niños con enuresis en casa

Lo más importante que mantengamos una actitud de comprensión hacia la problemática de nuestro hijo, algunos consejos pueden ser:

La comprensión es necesaria para ayudar a los niños con enuresis

Refuerzo positivo de las aproximaciones conductuales a la conducta final de orinar en el WC, como por ejemplo el que nos lo pida aunque ya haya comenzado a orinarse, haciendo hincapié en el hecho de que se haya dado cuenta.

Mostrarnos comprensivos y ayudarles a solucionar el problema, pero no hacerles sentirse culpables, ni dramatizar la situación, ni presionarles a que ya tienen que tener el control voluntario del esfínter.

Retirar la atención de los escapes. Es más eficaz que mostremos nuestra comprensión y le animemos a que sea él el que se restaure la situación. Si el niño percibe que le damos excesiva importancia, se sentirá presionado generándole mayor estrés que influirá de forma negativa en el problema.

Reducir la ingesta de líquidos a partir de la última parte de la tarde. Por el contrario hay que animarles a beber mucha agua durante el día. También es desaconsejable cenar comidas con abundante sal o con gran cantidad de agua.

Establecer la rutina del baño antes de irse a la cama.

 


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